HOY, 10 de julio de 1981       SANTA AMALIA EN FIESTAS                   29

Orígenes   de   Santa   Amalia

     Poseo todo el protocolo de la fundación de Santa Amalia y deseo publicarlo en los días de sus fiestas para que los santaamalienses sepan  cómo se fundó  este pueblo y para cuando a los estudiantes de COU les pregunten por el origen del pueblo donde viven sepan contestar con toda clase de detalles.

     Este pueblo se formó en los baldíos de Medellín, en el sitio llamado Lomo de la Liebre, el Carrascal y Montes Cuadrados y en el Sitio denominado La Magdalena.

     Para formar este pueblo se reunieron una serie de vecinos de Don benito, los cuales tramitan una instancia el 24 de enero de 1825 a su Majestad el Rey  don Fernando VII firmada por Antonio López Fernández, Juan Escobar, Francisco Escobar, Juan Minaya, Juan Torbellino, Juan Minaya (mayor), José Sánchez López, Ciriaco Álvarez, José Pulido, Crisanto Corda, Miguel Banda, Juan, Faustino y Antonio Álvarez y Cavajal, José Álvarez, Alonso González, José Álvarez (primo), Isidro Lozano, José Escobar, José González, Lorenzo Martín y Antonio Rodríguez, todos ellos vecinos de Don Benito, solicitando el establecimiento del nuevo poblado con el señalamiento de propios y el privilegio de villazgo, en los baldíos del condado de Medellín, partido de la Serena, provincia de Extremadura, en el sitio denominado Lomo de la Liebre, El Carrascal y Montes Cuadrados, capaz para setenta y dos vecinos labradores de Don Benito, alegando el exceso de población de Don Benito para la tierra de labor que tiene, encareciendo la renta y dificultando la vida del yuntero aparcero.

     Otros alegatos que se unían en las susodicha  solicitud eran: Que los baldíos  son sólo aprovechados por los ganaderos dada la distancia  a que se hallan situados los distintos pueblos del Condado de Medellín. La existencia de animales dañinos en sus montes y el peligro de los malhechores que, constantemente asaltan a los transeúntes del Camino Real de Miajadas a Mérida, especialmente en el sitio denominado “El Confesionario”.

     Buena razón vino a darles los hechos aquel otoño, pues los lobos habían hecho grandes carnicerías en los rebaños de ovejas y cabras  que pastaban en aquellos montes y hasta el mismo Lomo de la Liebre, entre sus retamales y escobares, tuvieron los pastores que sostener verdaderas luchas con las fieras.

     Pero analicemos los trámites burocráticos que se llevaron a cabo hasta conseguir el poblado.

     Creyeron los interesados, poco conocedores de los trámites necesarios para la fundación, que la resolución de su instancia sería un problema de breves días, soñando con poder sembrar sus fincas el próximo otoño. Y cuál no sería su desencanto cuando les informaron que el día 12 de abril, pasa la instancia  de la Dirección General de Propios y Arbitrios del Reino a la Intendencia del Ejército y Provincia de Extremadura, que entonces era regida por el señor Canseco (a quien más tarde se le dedicará una calle).

     El señor Intendente, no demorando los trámites, el día 18 del citado mes de abril la envía al Señor Gobernador de la Serena, para que informen los labradores y ganaderos de los pueblos del Condado de Medellín que son los que tenían los aprovechamientos comunes de los pastos de aquellos baldíos, donados siglos antes por una señora cuyo nombre y fecha se desconocen, aunque lo más probable es que se trate de la célebre Condesa de Medellín.

     Se desconoce si esta instancia quedó como otros tantos documentos de la época en el archivo del Gobernador, o si por el contrario éste le dio traslado al Condado y allí fuese donde sufriera su silenciamiento. Lo que sí es cierto es que no volvió a mencionarse.

     El 30 de mayo, ante la desesperación de tal silencio, cursan nueva instancia, la cual pasó directamente al cesto de los papeles, puesto que no hay prueba documental de tal instancia ni en el Archivo de los duques de Medinaceli y Condes de Medellín, ni en el archivo Histórico, ni en la Biblioteca del Palacio Nacional, ni en la Academia de la Historia.

     Mas no cesaron en su empeño y queriendo documentar su petición e inclusive apoyarla, interesaron moralmente a S. M. la Reina.

     Presenta Antonio López por así y en nombre de cientos y tantos vecinos de Don Benito, con fecha 19 de julio de 1825 nueva instancia solicitando el establecimiento del poblado con el señalamiento de propios y el privilegio de villazgo, haciendo constar que se presentó otra instancia el 30 de mayo pidiendo al propio tiempo se autorice a denominar el nuevo pueblo de SANTA AMALIA, en honor de  S. M. la Reina Amalia, una de las cinco mujeres de Fernando VII, comprometiéndose los solicitantes  solidaria y mancomunadamente a construir su templo, en cuyo altar mayor se hallaran las imágenes de Santa Amalia, San Fernando y San Maximiliano, todo ello en honor de los augustos esposos y del padre de la reina patrocinadora de la futura villa.

     Como además era conveniente documentar más la petición, a expensas de los solicitantes y con su aportación personal, se hizo el plano de los baldíos que interesaban. Se acompañó a la instancia que esta vez había de surtir efecto y sin grandes demoras. El 22 de junio pasa la instancia a la Dirección General de Propios, acompañada de un plano para los efectos correspondientes y, como es entregada en mano, y recomendada por personas que han de ser atendidas, tras los trámites necesarios, pero con la mayor actividad posible, el 30 de junio de 1825, pasa al Intendente General de Extremadura, para que la tome en consideración a tiempo de evacuar el informe que a tal efecto le fue solicitado con fecha 12 de abril, recordando que, a pesar del tiempo transcurrido, no se había hecho por su parte ninguna gestión útil.

     Con felices resultados el 7 de agosto de 1825 se pasa el expediente a la Contaduría Principal de Propios, para su informe y el 1 de septiembre y previa información requerida pasa al Excmo. Señor Gobernador de la Serena, el cual uniendo la solicitud al expediente lo remite al señor asesor.

     Y siguiendo esta excelente marcha, el Asesor ordena que se informe por los pueblos interesados en los baldíos, librando órdenes a tal fin los días 6 y 7 a Miajadas, Guareña, Valdetorres, Villar de Rena, Don Benito, Cristina, Rena, Mengabril, Manchita y Medellín, como cabeza del Condado, a fin de que todos ellos evacuen informe con diligencia e imparcialidad.

     El día 18 se reúnen en Medellín los representantes de los mencionados pueblos, los cuales estimando no ser conveniente el asentamiento del nuevo pueblo por la escasez de aguas y ser terreno poco fecundo, además dada la proximidad de los poblados integradores del Condado (poco más de una legua) y para mejor proveer añaden la disminución de población en Medellín, debido a la derrota del General Cuesta en su lucha con los franceses el 12 de marzo de 1809.

     El 18 de noviembre cree necesario el licenciado Ferreras el deslinde, amojonamiento y mención de baldíos, acta que autoriza el señor Gobernador por lo cual el 15 de diciembre, reunidos los representantes  de Don Benito, Medellín y Cristina, dan comienzo a tal misión situando el primer mojón a la derecha del camino de Alcúescar y sitio de la Morra Gorda, terminándose el deslinde el día 22 del mismo mes, firmando el Gobernador, peritos y comparecientes en la Casa del Cuadrado, las correspondientes actas.

     Por fin, el 1 de junio de 1827 aparece la R.O. autorizando la implantación del poblado con las normas siguientes:
 
     1ª.- Se establecerá el poblado en el Lomo de la Liebre y en el sitio denominado La  
           Magdalena, donde existió otro poblado (paso en la Vía romana).

    2ª.- Se repartirá a los pobladores 25 fanegas de tierras.

    3ª.- Se señalarán los terrenos para ejidos y una dehesa boyal.

    4ª.- Se señalaran terrenos para propios.

    5ª.- Se reservarán una parte  para los que se establezcan posteriormente.

    6ª.- Los pobladores han de dar concluidas las Casa-Habitación, Iglesia, Ayuntamiento  
          y Cárcel, así como cultivos y plantados los montes en el transcurso de cuatro  
          años.

    7ª.- Se le concede la excusión de tributos reales, diezmos noveles y cargas  
          concejiles por un  plazo de 12 años.

    La rapidez de los hechos nos la confirma el Acta de Posesión, que dice así: “En el nuevo pueblo de Santa Amalia, en el sitio llamado de La Magdalena, a 29 del mes de septiembre de 1827.

    El señor don Galo Díaz Madroñero, Caballero de la Orden de Alcántara, coronel de Infantería, Gobernador de Villanueva de la Serena y su partido, y comisionado por el señor Intendente del Ejército y Provincia de Extremadura, para llevar a cabo la operación de dicha nueva población, a virtud de la facultad de  S. M. le concede al dicho señor Intendente para que pueda delegar en su cometido, acompañado de don Diego Sánchez Vadillo, alguacil mayor, y Santos Espino, ministro ordinario y de mí el escribano real de  S. M. y de esta comisión y hallándose su señoría en el expresado sitio  de La Magdalena, a efecto de dar posesión acordada se presentaron Antonio López, Faustino Fernández Gil y Antonio Álvarez, vecinos de Don Benito, como apoderados o representantes  de los 100 colonos de dicho pueblo, con una porción de interesados. En virtud yo leí literalmente la orden de fecha 10 del corriente, inserta en la del señor Intendente del 21 del mismo, con lo prevenido por dicho señor y a continuación la de Antonio López, de 6 del corriente y decreto del margen del 26, como igualmente se dio inteligencia de la R.O.  de 31 de marzo último a los nuevos colonos y en su nombre y representación a los tres apoderados, situados en el terreno que ha de ocupar la nueva población de Santa Amalia, que en él se ha de construir el pueblo y en todo terreno designado para la nueva población del referido Santa Amalia, según previene dicho señor Intendente, y en su consecuencia, el señor Gobernador, recibió de manos el alguacil mayor, tres rollos o piedras, que entrega a cada uno de los apoderados, para que los esparcieran por todo el círculo del terreno, como así lo ejecutaron y les mandó se pasearan por él, como así lo verificaron, todo en señal de posesión, sin contradicción ni oposición alguna. Fueron testigos de este acta don Pedro Moñino, Justo Sánchez Suero y José Cabeza Mora, vecinos y labradores todos de Villanueva de la Serena, y la firma de su señoría con dicho alguacil mayor, los apoderados aposesionados que saben y los testigos, de que doy fe”.
   
    Tiene por tanto el pueblo de Santa Amalia, 154 años.

    Firmado: Dr. Félix Arranz Castell. (de la Sociedad Española de Médicos Escritores)

 

*NOTA: Nuestro colaborador en LACIPEA, D. Ángel Valadés, nos hace llegar un artículo para su publicación en la Revista de junio de 2008, que tiene como fuente el libro del Dr. Félix Arranz Castell, titulado "MISCELÁNEA". Nos sorprende gratamente comprobar que el texto del libro coincide con el que, en su día se publicó en el Periódico HOY.