EDITORIAL

Cuando un grupo de personas piensan en llevar a cabo unos fines y comienzan a trabajar para conseguirlo, aunando esfuerzos, trabajo, sumando ilusiones... comienza a funcionar una asociación.
Cada persona que pasa por allí, va dejando lo mejor de ella misma, sus inquietudes, su tiempo, su saber. Unos aportan ideas otros las realizan, todos tienen su cometido, su labor es imprescindible.

Este empeño desinteresado, de forma gratuita, con el sólo interés de hacer partícipe a los demás de la riqueza que cada uno lleva dentro de sí, ennoblece a la persona, la llena de gratitud, ¡es el mayor salario que puede recibir! y que no es otorgado por nadie, sino por su propia actitud.

Desde su origen en 1987 “Comisión Amigos de Santa Amalia” ha tenido muchos colaboradores, entre ellos tenemos que destacar a su primer Presidente, Paulino Díaz Nieto y, como no, a José Antonio Jiménez, Secretario durante muchos años. Si tuviéramos que hacer un reparto, entre todos ellos, de los logros conseguidos, la Asociación se quedaría sin Patrimonio Cultural, y no decimos económico porque no tiene ni una “perra chica”. ¡Esta división no se puede hacer! la Asociación es de todos y por eso debemos seguir pasándonos la antorcha encendida para que cada vez consigamos más beneficios y enriquecimiento cultural y social para todos los amalienses, sin distinción de clases sociales, económicas, políticas ni religiosas.

Por esto, por la colaboración de todos, sólo podemos quedar constancia de agradecimiento a ellos, incluidos socios y colaboradores de nuestra Revista. A la Junta Directiva que acaba de entregar sus cargos, permitidnos la osadía de seguir contando con vosotros cuando os necesitemos, los que hemos compartido con vosotros trabajo, algún que otro disgusto y muchas satisfacciones por logros conseguidos, tenemos que reconocer que vuestra actitud ha sido de tolerancia, saber escuchar, dejando libertad de opinión aunque no coincidiera con la vuestra. Y todo ello bajo la mirada atenta y oído abierto de nuestro Presidente, Ricardo Fácila Escobar con su buen humor y respeto hacía la persona, hacía el Ser Humano, sin distinción de clases ni sabiendas, reconociendo en todo momento su intrínseco valor.

Nos encontramos en un camino que no es nuevo, pero sí la mayoría de los caminantes, pues de los diez componentes de la nueva Junta Directiva sólo dos conocemos el funcionamiento de la Asociación. Cinco de los cuales son jóvenes el resto con más años. Esta diferencia de edad, estamos seguros, nos aportará riqueza: la juventud necesita la experiencia de los mayores y estos se llenarán de la ilusión de ellos, que con la dureza de la vida han ido perdiendo y así en esta amalgama simbiótica, bien compacta iremos construyendo todo lo que esté a nuestro alcance.